El Lenguaje de la Cocina

Estándar

Escrito por Malek

Aderezando Ensalada de Olivas y Tomates

En la familia de la que provengo,  la comida era más que el alimento de todos los días, mi madre lo había transformado en un lenguaje, en el medio para expresar no solo su amor a nosotros  sino también sus estados de ánimo, sus sueños y añoranzas. Algunos días el mediterráneo se desbordaba por las ventanas de nuestra cocina y la mezcla de aceitunas, ajos, tomate, aceite de olivo, alcaparras, mariscos y pan recién hecho, se extendía por todo el barrio, entonces yo sabía que mi madre añoraba aquella tierra lejana a la que su corazón perteneció siempre. En cambio otros días, el aroma a chiles asados, ajonjolí, ajo, cacahuates, almendras, comino, clavo jengibre……… le hacían saber a todo el vecindario no solo que tendríamos un banquete, sino que ella estaba agradecida con lo que su patria adoptiva le había regalado.  Su ir y venir de infancia, no solo la convirtió en nómada, sino que también le despertó la curiosidad por conocer todo tipo de comidas, así recién llegada al país en el que pasaría el resto de su vida, como a muchos otros extranjeros le toco convivir con gente de muy diversas nacionalidades y culturas, aprendiendo de ellos sabores y recetas que después adaptaría a su gusto y costumbres, sin embargo al casarse su cuñada quien era conocida como buena cocinera le enseñó todos los secretos de una muy basta, elaborada, sofisticada  y completa cocina nacional que a final de cuentas termino por convertirse junto con todo lo demás en  la pardo pinta cultura culinaria con la que yo crecí, un poco de aquí y otro poco de allá, añoranzas de todas partes , que fueron el lenguaje con el que mi madre nos dijo cuánto nos amaba cada día de su vida.

He vivido fuera de mi país por ocho años,  y en este tiempo he sido consiente de  cuan fuerte puede llegar a ser  la comida como lenguaje. A falta de un idioma común con algunos de mis vecinos, la comida suplió a la palabra y nos permitió afianzar  buenas  amistades, así platos picantes y cargados de especies,  me hacían saber cuánto podía yo tener en común con mis vecinos de Bangladesh, Pakistán o India, mientras que los sofisticados y perfumados postres y dulces han sido siempre mi mejor palabra de agradecimiento.  Sin embargo no tendríamos que estar en el extranjero, o hablar idiomas distintos para que la comida se vuelva un medio de expresión, cualquiera sabe que un obsequio dulce, reconforta el ánimo, y que la comida es una forma segura de mostrar aprecio por otros. En la mayoría de las culturas, obsequiar un platillo especial, o compartir nuestra mesa es la mejor forma de sellar un pacto de amistad, y si lo que ofrecemos es hecho por nosotros mismos,  entonces estamos hablando en un idioma especial, cargado de afecto,  un sentimiento por el que somos capaces de dejar todo lo demás para dedicar tiempo a esa persona, preparándole algo que lleva una parte de nosotros mismos, por ello si deseamos decir algo y no sabemos cómo hacerlo, un plato bien elaborado puede salvarnos  y expresar mejor de lo que sentimos que un millón de palabras.                                               

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