Preparadas para observar la luna…..
Por: Zoar Melek.

Observar el cielo ha sido tentación para el ser humano desde el inicio de su existencia, así como tratar de descifrar sus muchos misterios. La observación celeste ha sido un placer heredado de padres a hijos generación tras generación, un placer que ha sobrevivido al ritmo de la vida moderna y trata de defenderse ahora en la era del internet. Cuando niña solía contemplar los astros tomada de la mano de mi padre, o alrededor de una fogata en las noches heladas en que la familia entera se mudaba a la casa de campo que teníamos en una zona fría y boscosa. El cielo ahí parecía mas brillante y sorprendente de lo habitual, y mi madre señalaba con el dedo, estrellas y constelaciones mientras nos decía sus nombres o nos narraba alguna leyenda sobre ellas, y ni que decir de cuando en dichas veladas se encontraba mi hermano mayor, quien en aquel entonces era un astrónomo recién titulado. Los años se fueron casi sin sentirlos, pero los gratos recuerdos de esas noches contemplando el cielo siempre serán bien atesorados por mi. Cuando mi hija era pequeña, solíamos mi esposo y yo prender fogatas para ver los astros en esas maravillosas noches despejadas del desierto en el que vivíamos entonces, el pequeño telescopio que le compramos a nuestra hija, entonces de cuatro años, una fogata, una fiambrera, un termo con té, una manta y la grata disposición para horas de conversación, eso era y sigue siendo lo único necesario para pasar las noches en vela contemplando el cielo. Así vimos cometas, lluvias de estrellas, un impresionante eclipse de sol que jamas olvidaremos y otro de luna, cometas, alineación de planetas y tantas estrellas fugaces que no podría ya precisar el número, y hoy si la claridad de la noche lo permite (y las ultimas han sido limpias y brillantes) tendremos la maravillosa oportunidad de apreciar lo que han dado por llamar la Super Luna, un fenómeno astronómico poco frecuente que se vio por ultima vez el 25 de enero de 1948. Así que ya sea con ojos de poeta, científico o simplemente con mirada de curioso, esta noche seremos afortunados de ver algo que no todos han visto, por fortuna en este punto del planeta en que ahora nos encontramos, las noches son templadas y limpias, así que en esta ocasión no tendremos necesidad ni de la manta di del telescopio, pero si estaremos listas con la cámara y sobretodo con el alma dispuesta a atesorar más bellos y extraordinarios recuerdos……
Cocinando el otoño…

Por: Zoar Melek
Para mi el otoño tiene un sabor propio, lleno de nostalgia y recuerdos de familia, quizá porque nací en esta estación del año, quizá porque a lo largo de mi vida he ido coleccionando recuerdos de esta época, o simplemente porque amo esa euforia maravillosa que trae a mi vida. Pero sin importar cual sea el motivo, esta es para mi una estación del año en que cocinar se vuelve mas que nunca mi forma de demostrar amor…. Adoro pasar horas en mi cocina, amasando, horneando, dando vida a todos esos sabores que nacen en mi imaginación y que en los paladares de otros se trasforman en un te quiero. Una masa suave y blanda se trasforma en mis manos y cobra vida, una tarta, un pastel, o simplemente unas desmoronadizas galletas, que al llegar a otros se transforman en palabras dulces y cálidas que hablan de mi afecto y de la euforia que el otoño me regala. Sabores y texturas que se volverán recuerdos y pasarán del paladar a la mente y de ahí al alma….. Amo cuando la gente me recuerda por algún sabor, cuando me mencionan en sus conversaciones como alguien que les obsequio algo delicioso que no olvidaron. De la misma forma que yo no he olvidado los sabores y aromas de la cocina de mi infancia, y de aquella que a lo largo de mi vida fue llenando cada otoño. Recuerdo a mi madre haciendo ate de membrillo en un gran perol en su estrecha cocina, aquel aroma perfumando toda la casa, pienso también en mi esposo horneando pan para calentar la fría casa de Noank, o en mi hija y yo recolectando castañas para hacer una tarta en los inviernos fríos de Nuevo Inglaterra…….. en cada lugar donde he vivido, en cada rincón de mi memoria, mis otoños están repletos de sabores, aromas,creatividad y un deseo abrazador de mostrar con un sabor cuanto amo a aquellos que me rodean…..
Fabricando un regalo a mano…
Cuando era pequeña y quería dar un regalo a algún amigo o familiar solía sacar papel, lápices de colores o pintura, tijeras, y pegamento, me sentaba a la mesa o sobre el suelo de casa y me adentraba en un mundo de creatividad e imaginación. Casi cada una de nuestras visitas, durante mi infancia, partía con algún dibujo mío, manualidad, o detalle que fabricaba durante el tiempo que estuviesen en casa… Así crecí, con una madre que me enseñó que el mejor regalo que podemos dar es aquel que viene de nosotros mismos.
Pocas personas actualmente se toman el tiempo de elaborar un regalo a mano, de inventar y compartir algo de su imaginación. El simple hecho de tomarse el tiempo, sentarse a cortar tela, trazar, coser, bordar; claramente demuestra amor y aprecio hacia la persona para quien está destinado. Hacerlo puede ser a su vez relajante, una pequeña pausa entre la rutina diaria de trabajo, escuela, y tareas de la vida cotidiana, un momento de creatividad y reposo que puede dar significado a un día ordinario.
Menesteres para fabricar un regalo a mano:
- Papel y lápiz
- Tijeras
- Imaginación
- Un rincón cálido para trabajar
- Materiales al gusto
Solo suelta tu imaginación, creatividad, y las ideas vendrán solas… lo importante es disfrutar.
Por: Sabina
Cena de picnic…
Tiempo para mi misma…..
Todos los días mientras me desplazo de un lado a otro de la ciudad escucho gente que se queja de la falta de tiempo y de todo lo que van dejando de hacer por este motivo. Frecuentemente he escuchado frases como «En estos tiempos actuales la vida es tan rápida que no tenemos tiempo de nada.» Y me he preguntado una y otra vez si esto es cierto o es solo la forma mas fácil de justificar todo lo que no hacemos… En la actualidad tenemos tantas formas de ahorrar tiempo, nos desplazamos mas rápido, nos podemos comunicar sin siquiera desplazarnos y las tareas que antes requerían demasiado tiempo y esfuerzo ahora son sencillas y rápidas, sin embargo el ahorro de tiempo que nos ha traído la tecnología, difícilmente se puede traducir en términos de tiempo recreativo. Entre mas simplificamos las labores cotidianas, mas nos llenamos de otro tipo de obligaciones, a grado tal que en ocasiones da la impresión de que nos aturdiéramos trabajando por miedo al descanso, es como si tener tiempo para nosotros mismos estuviera terriblemente mal visto.

No es que no tengamos tiempo, ya que ¿que otra cosa es la vida sino tiempo? el problema es la forma en que lo empleamos y las decisiones que tomamos, muchos llegan cansados del trabajo a ver la televisión, yo prefiero salir a caminar, o salir a leer en mi jardín, y porque no en lugar de cenar en el comedor hacerlo en un tapete sobre el pasto, con mis libros favoritos. En ocasiones prefiero coser, o simplemente ponerme a dibujar, y no es que tenga mas tiempo que otros es solo que he decidido que vivir es darme a mi misma la oportunidad de disfrutar de aquellas cosas que amo a diario, aunque solo sea un pequeño momento, porque hacer lo que amamos y nos llena, darnos tiempo a nosotros mismos hace la diferencia entre vivir o simplemente ir subsistiendo…
Por: Z. Malek
consumiendo productos locales….

Entre el final del verano y el comienzo del otoño, nuestros paseos de fin de semana por carretera nos ofrecen la agradable oportunidad de hacer una pausa o dos en el camino para comprar productos de la región. Es la época en que las granjas locales se abren al público ofreciendo frutas, vegetales y productos artesanales a todos aquellos, que como nosotros toman la carretera solo para disfrutar de la belleza del paisaje. Cosechar nuestras propias frambuesas, moras o manzanas, y llegar a la casa con canastas llenas de estas para hacer alguna tarta o jalea, se ha vuelto mas que una tradición, un placer familiar compartido, que siempre es acompañado de gratas lecturas o conversaciones. Salir de día de campo y pasar a comprar mazorcas de maíz recién cosechadas, calabazas, o berenjenas, mientras contemplamos las grandes extensiones de sembradíos, es para nosotros parte de las actividades preferidas que nos marcan el fin de la agotadora temporada de calor y nos auguran la cercanía de el muy grato otoño…
Por: Z. Malek
Lecturas compartidas…
Hay libros que leemos casi en una sola tarde o semana, otros que leemos lentamente pues no queremos llegar al momento de la separación, pero aun mas allá, están aquellos libros que no leemos solitariamente, sino que compartimos su lectura, en voz alta, leyendo mientras se cocina, se teje, se dibuja… Nos sentamos, y escuchamos la voz del narrador, contándonos su historia como si estuviese ahí, frente a nosotros, comentamos, platicamos, y compartimos una narrativa en común.

Entre estos libros se encuentran: Serve the People: A stir-fry journey through China (Sirviendo al Pueblo: Un viaje de salteados por China) por Jen Lin-Liu y My China: A feast for all senses (Mi China: un festín para los sentidos) de Kylie Kwong. Mientras el primero es una interesantísima narrativa que nos lleva desde los orígenes de la comida China actual en los comedores comunales del apogeo socialista, como cargadas descripciones de platillos, ingredientes, y modos de preparación. El segundo es el complemento ideal del primero, pues es un libro de cocina que va mas allá de recetas con indicaciones de preparación, la autora narra en parte sus recuerdos y experiencias con la comida China.

Mientras leíamos estos libros, fuimos explorando y descubriendo un mundo de sabores y sensaciones. A través de las recetas de Kylie Kwong, nos acercamos aun más de primera mano a estos sabores, mas allá de la narrativa y adentrándonos en una cultura y país para nosotros lejanos.
Por:Sabina
El sabor del otoño…

En los primeros días de otoño, la luz es más cálida, los rayos dorados de la mañana se filtran por la ventana al amanecer, y el acogedor olor a manzana, membrillo, y canela me despierta por la mañana… El otoño ha llegado de nuevo a nuestra casa, el árbol de nuestro patio deja caer sus hojas día tras día, y mi madre sabe que el otoño ha comenzado, pues se ha despertado temprano y ha bajado a la cocina. Escucho el sonido del rodillo de madera mientras estira la masa mantequillosa de mil hojas para la costra de su deliciosa tarta de membrillo y manzana… Sigo en la cama, y después de unos minutos de escuchar el rodillo, me levanto, bajo las escaleras, y veo que la masa se ha convertido en una hermosa costra y los membrillos, delicadamente rebanados se van acomodando en circulo hasta llenar el contenido de esta.

Ese aroma a canela, membrillos, manzanas, es como un cálido abrazo en una mañana fría, es un sabor hogareño y reconfortante… El horno está encendido, y la casa se perfuma a tarta de membrillos desde temprano, aroma que nos acoge por el resto del día.
Por: Sabina
Sabor a Hogar: Calabacitas Rellenas en Salsa de Tomate…
Por Sabina Arias
Es finales de junio y el día amaneció nublado y tibio, me despierto temprano y tras unos cuantos pasos me encuentro en la diminuta cocina de mi departamento, lista para cocinar uno de los platillos característicos de la cocina de Omi, mi madre: calabacitas capeadas, rellenas de queso, bañadas en una aromática salsa de tomate y especias, acompañadas de un perfumado arroz biryani que me remonta a los primeros días de Ramadán…
Comienzo por rebanar las calabacitas en rodajas, rellenándolas de par en par con finas rebanadas de queso. Bato el huevo hasta tener una textura ligera y espumosa, enharino las rodajas y las sumerjo en la espuma. El aceite ya está caliente, y de cuatro en cuatro frio los buñuelos de calabacita, la capa de huevo batido se esponja y dora en el aceite… Recuerdo mi último Ramadán con mis padres, los días en la cocina, apuntando las recetas de mi madre en una libreta de pasta dura, respirando el aroma a especies… Las calabacitas en tomate siempre eran de los primeros platillos del mes de Ramadán…He terminado de freír, y sigue la salsa, rebano seis tomates rojos y brillantes, pico varios dientes de ajo y cebolla finamente, en un mortero muelo pimienta y comino, separo un poco de canela en polvo, y comienzo por los ajos y cebolla en la olla con una generosa cantidad de aceite de olivo… agrego las especias, y el aroma llena mi estancia, haciéndome sentir de nuevo como en casa, en la cocina de mi madre. Mientras se cocina la salsa, sigo con el arroz, más ajo y cebolla, y las típicas especias de la cocina India: cardamomo, semillas de cilantro, clavos, anís, canela, pimienta… se mezclan los olores de tomate, especias, arroz, y calabacitas fritas… respiro el aroma, cierro los ojos, y de nuevo estoy con mis padres, en la cocina, leyendo mientras mama prepara la comida para romper el ayuno… Finalmente todo está listo, y en un plato de cerámica, cuidadosamente acomodo una porción de arroz, calabacitas, y salsa de tomate, tal como Omi lo sirve, casi igualmente delicioso, y me deleito en cada bocado de este platillo lleno de recuerdos…
- Calabacitas
- Calabacitas en rodajas con queso…
- Enharinando…
- Buñuelos de calabacitas rellenas de queso…
- Preparando la salsa de tomate…
- Platillo de Calabacitas Rellenas en Salsa de Tomate y Arroz Biryani








